sábado, 24 de diciembre de 2016

Un Deseo Para Navidad

Les entrego este pequeño regalo, lo he escrito con todo el corazón y espero lo disfruten tanto como yo disfruto crearlo para ustedes. 



    Sinopsis: 


En navidad se presenta la oportunidad de poder cumplir todos tus sueños.
Los espíritus de esa época del año, se alían para poder materializar todo lo que deseas.
Espero que esta navidad mi sueño de ver a mamá feliz y de poder tener una familia completa se haga una realidad.


Al final de cuentas ¿Qué tan difícil puede ser para Santa conseguir un novio para mí mamá?



Felices fiestas para todos... 
Con todo mi amor...
Maleja Arenas

FELICES FIESTAS

Hola a todos, de todo corazón les deseo una felices fiestas. Que compartan en familia y entre amigos. siempre con la bendición de Dios a su lado.


tengan una buena noche y ¡FELIZ NAVIDAD!


domingo, 27 de noviembre de 2016

Cuidado con las Curvas, Volumen 2

Se dice que el amor a veces requiere de tiempo y otras veces sólo de una mirada. Yo me enamoré con la segunda y él se enamoró con la primera.

Enamorarse puede ser la peor cosa que podría pasarte. Amar puede hacerte crecer o hacerte caer tan profundo que logras perder tu esencia o podría hacer que encuentres quien realmente eres y a la verdadera razón por la que vives tu vida. Pero la mayor parte del tiempo, olvidamos que el amor puede llegar de y en cualquier manera.

Amar puede ser doloroso, al tal punto de perderte a ti mismo.

Y aunque amar duela, vale la pena el riesgo, porque el amor es la fuerza más poderosa y única de todo el universo. Y por él, yo lucharé hasta que muera.

domingo, 20 de noviembre de 2016

CCLC2 llega a su final Online...

Hola,

CCLC2 llega a su final... espero que para quienes ya la leyeron lo disfrutarán tanto como yo disfruté escribirla...
para quienes no quieren esperar al PDF, pueden leerla sin editar aquí 

Espero les agrade.

Mil gracias a todos por su apoyo.

Adiós a Fabiola y Fernando. 

miércoles, 26 de octubre de 2016

Enséñame Tu Juego - Trilogía Amor en Juego #1

Hola mis hermosasss!!

Aquí está otro de mis bebés, espero que lo disfruten. Amo mucho esta novela juvenil y a sus personajes, espero que roben un poco de su corazón. 



Sinopsis:


Lo mío es el fútbol... ese del balón blanco y negro.
Después de todo, ser la hija de uno de los más legendarios jugadores de Colombia y tener tres hermanos, sí tres, que también están en camino a ser excelentes figuras del balompié; me hace amar ese deporte. La adrenalina de ver esas complejas, pero asombrosas jugadas, el ruido de la hinchada, la ansiedad del gol, el grito, el balón rompiendo la malla... Es impresionante.
No entiendo entonces, por qué él dice que es el juego más tonto del mundo. Ha de tener aire en su cabeza.


Soy bueno, lo sé. Uno de los mejores en este deporte... Fútbol Americano.
 Algo tendría que salir bien para mí. Espero que esto, lo que más amo en el mundo, me lleve lejos. Lo haré, seré el único mejor. No hay nada más hermoso que esa pelota de cuero rojo en mis manos, poder calcular el lanzamiento, ver como vuela por los aires mientras la tribuna contiene el aliento, embestir al idiota que se atreve a interponerse en mi camino a la zona de anotación... Es increíble.
No entiendo por qué ella dice que es un juego de bestias. ¿Perseguir un balón por todo el campo? ¡Por favor! Eso no es un verdadero deporte. Tal vez ella ha recibido demasiados golpes en su cabeza o no conoce un verdadero juego de hombres.

Amor en Juego #1

















lunes, 17 de octubre de 2016

AMOR, SEXO Y MÚSICA (Entre Letras y un Café #2)



Sinopsis: 





Escuché una vez a alguien decir que el amor puede ser constructivo, apasionado, ardiente, febril, vigoroso, fantástico o todo lo contrario… Destructivo, amargo, solitario y devastador.
Cuando me enamoré por primera vez, encontré lo segundo… destrucción.
Cuando me enamoré por segunda vez encontré… Mi Todo.
Luke lo es todo para mí, y creí que yo también lo era todo para él, pero ahora que un viejo amor ha regresado a su vida, nuestros corazones son amenazados por ella.
Intentaré luchar, trataré pelear por nosotros, por la familia que hemos construido. Pero, soy consciente de que no puedo luchar sola y espero, por el bien de mi corazón, que Luke desee lo mismo.
De lo contrario, éste amor sería ambas cosas… Mi salvación y mi última condena.




domingo, 25 de septiembre de 2016

¡Nueva Descarga! Entre Letras y un Café #1


Sinopsis:

Luke Marshall no busca amor, compromiso ni estabilidad. No quiere lo seguro.
Siendo una de las más grandes estrellas de Rock y uno de los hombres más sexys del mundo, las mujeres se acercan a él como abejas a la miel. Huye y teme al compromiso, aún más cuando las mujeres hacen de todo para llegar él, acosarlo, vigilarlo, amenazarlo, manipularlo... 
Él sólo ofrece una increíble noche de placer… y un dramático adiós. Él no persigue a las mujeres, deja que ellas se acerquen y tomen de él. Es el rey león en esta selva de cemento.
Entonces…
¿Por qué conmigo no fue igual?
Solo quería una noche, sólo eso, pero ahora el león está persiguiendo a esta gacela por toda la ciudad. No sé qué pensar y no sé qué decir, aun cuando él cree que está preparado para lo seguro… yo estoy lejos de estarlo y quererlo.

Solo quiero estar segura entre mis letras y mi café.

viernes, 23 de septiembre de 2016

¡Nueva Descarga!

Hola a todos,


Les traigo otra de mis novelas, espero la disfruten.




   Sinopsis:
Estoy huyendo.
Huyendo de mi pasado tormentoso.
Huyendo de los demonios que me acechaban.
Huyendo del dolor.
Huyendo del sufrimiento.
Huyendo del monstruo que juró amarme.
Huyendo de mí misma.
Huyendo de todos y de todo.
Sigo huyendo, incluso aquí, en el lugar que escogí para empezar desde cero, para retomar mi vida, para volver a empezar sola. Sin volver a depender de nadie, sin permitirle a alguien más tener algún control o influencia en mí, porque amé y me equivoqué al hacerlo; la confianza que deposité en esa persona me destruyó.

Pero el destino da muchas vueltas y me di cuenta que para sanar y empezar nuevamente, sólo tenía que... tocar la Siguiente Puerta a la Derecha.



lunes, 12 de septiembre de 2016

Adelanto... Prologo Cuidado Con Las Curvas 2

En Colombia, Septiembre es el mes de amor y amistad, por ello, les traigo un pequeño regalito, no será el único en este mes, además ya casi llega OCTUBRE...



Prologo



Usted está embarazada…

Embarazada…

¡Embarazada!

Repito una y otra vez las palabras del doctor en mí cabeza.

Sinceramente, creo que necesito que regrese aquí, ahora, y me lo repita. O mejor aún, que salte frente a mí y diga “Esto es una broma”.

Pero según pasan los minutos y la cortina blanca sólo abre paso a la enfermera que viene con una silla de ruedas para dejarme ir a casa, me doy cuenta que:

¡Realmente estoy embarazada!

Oh Dios Mío.

No me atrevo a mirar la hoja en mis manos. Tal vez si la ignoro puede que cambie todo, que no esté esperando un bebé. Debería romperla, deshacerme de ella y así poder regresar a mí vida… una vida sin…

¿Pero qué estoy pensando?

Es un bebé. Tengo un bebé dentro de mí y ya quiero desaparecerlo.

—Oh Dios, perdóname. Lo siento, lo siento tanto —susurro.

La enfermera me pregunta con preocupación marcando su rostro, si estoy bien. Le respondo con un débil asentimiento.

¿Bien? ¿Cómo podría estar bien?

Acabo de enterarme que estoy embarazada, de un hombre que no amo, de un hombre que deseo no volver a ver jamás mientras respiré, y se supone que ahora nos une un lazo eterno.

¿Qué voy a decirle a mi familia? ¿A las chicas? ¿A Fernando?

¿Y por qué carajos estoy pensando en Fernando?

—Jesucristo, ayúdame.

—Todo estará bien, la noticia no siempre produce alegría y euforia. Más cuando el bebé no es planeado —dice la enfermera. Le miro con angustia y ella sonríe con paciencia—. Felicidades, por el preocupado grupo afuera, y por ese hombre que está apunto de patear a cada persona con un uniforme por no darle información sobre usted, creo que serán muy felices y dichosos con la noticia.

—No lo creo —murmuro por lo bajo. Un escalofrío me recorre. No puedo decirles lo que me sucede. No puedo.

Hoy es el día más importante de una de mis mejores amigas. Manu no merece que manche su boda con una noticia como esta, más sabiendo que ellas no tienen idea de lo que hice, y tampoco de quien es el padre.

La enfermera empuja la silla hasta llevarme frente a ellos. El primero en percatarse de mí presencia es Fernando, y cuando veo esos ojos angustiados y preocupados por mí, quiero patearlo y besarlo hasta la muerte.

Porque ya es muy tarde para esos sentimientos.

Estoy esperando un hijo y no es de él, el hombre que he amado toda mi vida.



sábado, 10 de septiembre de 2016

Adelanto... Capítulo 1 de Se Armó Cupido

1

Quiero matar a Silvia.

Con todas mis fuerzas. Podría estrangularla o empujarla por las escaleras del edificio donde vivimos. Algo que acabe con su vida.

Porque es una maldita traidora y no merece más.

Se supone que esta era una noche de sólo chicas. Ella, María Fernanda y yo. Pero la muy idiota tuvo que ir y llamar al pendejo de su novio y éste tuvo que traer a los dos hombres más estúpidos del universo, a los que llama amigos.

Grrrr.

—No está tan mal ¿eh?

Gruño ante la voz de Mafe. —No. Exceptuando a los dos babuinos que se golpean el pecho y sacuden su trasero a nuestro alrededor, estamos perfectamente bien.

—Aw, vamos Juli, sólo están divirtiéndose.

—¿Divertirse para ellos es lo mismo que ser unos jodidos idiotas? —pregunto, tratando de evitar que el idiota numero dos golpee mi trago.

—Bueno... —balbucea, mira al idiota número tres caer sobre una morena en otra mesa y hace una mueca—, ellos son... diferentes.

—Diferente mi culo —bramo. Intento caminar hacia la próxima esquina pero el idiota número uno me detiene, halándome del codo.

—¿A dónde vas hadita?

Hadita voy a hacerte yo con este dedo.

—Suéltame, Jhon. —Tiro fuertemente de mi brazo. Se tambalea, lo que me da indicios de lo ebrio que está.

Genial, no sólo debo aguantar al cachondo novio de mi mejor amiga, sino que también soportarlo en su estado más atrevido.

—¿Por qué tanta agresividad? —Sus ojos, un poco fuera de foco, bajan hasta el escote de mi vestido. Imbécil.

—Levanta la mirada, estúpido. Mis ojos están aquí arriba.

—No estoy entusiasmado por tus ojos, Hadita. Hay otras partes de ti que también disfruto observar. —Su asquerosa lengua sale para mojar su labio. Es realmente repulsivo, no entiendo como Sil sigue con un imbécil como este.

De pronto, su mano viaja hasta el hueso de mi cadera y trata de tirar de mi cuerpo hacia el suyo.

Dios, dame paciencia porque si me das fuerzas, mato a este hijo de puta.

Empujo su pecho, se tambalea nuevamente riendo a todo pulmón, Sil, que se encontraba en el baño, lo ve y camina rápidamente para ayudarle a estabilizarse.

—Mantén a raya a tu hombre Sil, si vuelve a tocarme, le romperé su nariz.

—Ya sabes que él es muy cariñoso cuando está bebido, Juli. No es necesario que lo trates de esa manera —sisea.

Ruedo los ojos y resoplo. No hay peor ciego que aquel que no desea ver. Llevo un año entero tratando de hacerle ver lo imbécil infiel y canalla que es su novio, pero ella cree ciegamente en su "amor". Me encojo de hombros y me siento sobre la tela fría del futón. Mafe me regala una mirada de disculpa desde su lugar, niego con mi cabeza y ella sonríe. Hace mucho que desistió en decir algo sobre Jhon, prefiere que Sil aprenda por sí misma la clase de noviecito que se gasta.

Suspiro, casada por los malditos zapatos de trece centímetros que decidí usar hoy, hastiada por las miradas cachondas del novio de mi mejor amiga y del resto de los hombres de este lugar, disgustada por el maldito calor y a punto de estallar si el mesero me trae una bebida más de parte de Dios sabe que desconocido que desea le regale mi número de teléfono.

No soy la única chica de este club que está sola. Pero al parecer "mis niñas", apretadas en este vestido, obtienen demasiada atención. Maldita la hora en la que acepté usar este estúpido vestido rojo.

Bebo un poco de mi Ginebra seco, —sí Ginebra. Soy una nena de tragos fuertes y amargos— y escaneo la multitud que se retuerce al ritmo de la alta música en el lugar. Voy a bailar, sí, eso haré. Si alguien va a seguir restregándose contra mi cuerpo, al menos que sea bailando. Que se justifique su cercanía. Además, de esa manera tendré muy lejos de mí las manos del idiota Jhon y sus secuaces Mario y Jorge.

Encuentro un espacio para mí entre la multitud, me sacudo al ritmo de "Una Cita" un remix entre Alkilados, Nicky Jam y otros dos más. Dos chicas solitarias se unen a mí, bailamos y gritamos cuando suena "Materialista" de silvestre Dangond y seguimos saltando por más tiempo. Acepto las bebidas que ellas me brindan su mesa está más próxima a la pista y sólo son ellas dos.

¿Qué podrían hacerme dos niñas?

Bueno, podríamos hacer mucho pero, realmente no le voy por ese lado.
Bebo y baila, bailo y bebo. De vez en cuando miro hacia donde están mis amigas, Mafe está coqueteando con un chico cerca a nuestra mesa y Sil trata de quitar las manos danzantes de Jhon, de sus tetas.

Estúpido.

¿Cómo es que una mujer tan hermosa como lo es ella, permite que un hombre con él esté a su lado?

Silvia es una buena mujer, leal, sincera, cariñosa, dulce; a sus veintitrés años, está terminando su carrera en pedagogía y ya cuenta con un empleo en uno de las primarias privadas de la ciudad. Aparte de que es una preciosura, con ese cabello caoba y esos ojos almendrados, combinados con ese cuerpo atlético de infarto.

Cualquier hombre debería estar agradeciendo al cielo, todos los santos días, por siquiera tener una mirada de ella.

Pero justo tuvo que dar con Jhon Osorio. El idiota más idiota de todos los tiempos. Todavía me pregunto ¿Cómo carajos la conquistó? Dudo mucho que con galantería, a no ser que la tenga de...

¡No te atrevas Juliana! No pienses en esa parte de Jhon.

Asco.

Sacudiéndome por la impresión, regreso a mi baile mientras J. Balvin sigue cantando por los altavoces del lugar. Bebo del vaso que la rubia me entrega y mi vejiga decide darme la tarjeta amarilla.

Les hago señas a las mujeres y voy corriendo hacia el baño de chicas. Baño que se encuentra en la parte más recóndita del club. ¿Quién carajos diseñó esto? Podrían pasar miles de cosas aquí atrás y nadie se daría cuenta.

Un escalofrío se desliza por mi columna cuando el pasillo pierde iluminación. La música se vuelve más suave ahora, mi corazón martillea, me siento como en una pésima película de terror, en las primeras escenas, donde la primera chica en foco muere a manos de un asesino en serie.

El murmullo de voces me tranquiliza, doy la vuelta a la esquina y mis ojos se abren, dejo escapar un gemido frustrado y me ubico tras la chica que, hace unos momentos daba fin a la enorme fila, y espera por el baño de señoritas.

Aprieto mis muslos, como si eso impidiera que mi vejiga empuje hacia abajo. Me retuerzo y fulmino a quien quiera que esté dentro y se tome tanto tiempo para usar el sanitario.

—Esto es el colmo. ¿Cuántos servicios hay? —gruño molesta.

—Siete, pero sólo funcionan tres —responde la chica delante de mí.

—Bendito Dios, deberían revisar eso, somos cientos dentro de este club.

—Dile eso al administrador. —Rueda sus ojos y vuelve a concentrarse en su móvil. Gimo y me retuerzo en mí lugar.

Debo usar el baño pronto, de lo contrario, derramaré mis fluidos en todo el suelo de este lugar.

Mi cabeza gira hacia el lado opuesto del pasillo. A unos pocos metros, seis tal vez, se lee un poco el letrero que dice "Caballeros" en letras de un azul neón. Y por cosas de la vida, no hay una sola alma esperando fuera de la puerta gris. Miro la fila delante de mí, calculo mis probabilidades de tener un accidente en este pasillo y luego miro la puerta que podría ser mi salvación.

¿Perder la vejiga o perder la vergüenza?

Una dura decisión, pero cuando siento que no puedo más, corro hacia el baño de hombres. No me importa si hay alguien dentro, necesito usar el servicio y conservar intacta mi vejiga, si es posible.

Abro de un tirón la puerta, me percato de cuatro hombres en el lavado, todos se congelan cuando me ven, pero no les doy tiempo de decir una mierda sobre mí, corro hasta el más alejado de los servicios ignorando sus miradas que queman mi espalda y entro como alma que lleva el diablo.

—Esto es asqueroso —grito cuando veo el estado del baño. Ruedo los ojos y tomo el poco papel que hay para cubrir el asiento—. No entiendo como pueden ser ustedes tan sucios. Asco, asco, asco.

Escucho sus respiraciones aceleradas, me siento y es ahí cuando me percato de que me oirán vaciar el jarrón. Maldigo entre dientes, no puedo hacer nada, que pase lo que tenga que pasar.

Afortunadamente no soy tan ruidosa, y justo cuando empiezo en mi tarea, el móvil de alguno de los hombres suena y la voz de quien responde camufla el sonido de mis fluidos corporales.

Dejo escapar un suspiro de alivio y termino. Acomodo mi vestido y tomo un respiro hondo antes de salir y enfrentarme a mis testigos. Abro la puerta y me encuentro frente a frente con un maldito cañón de pistola.

Mis ojos se abren, mi corazón salta en su lugar y un frío vuelve a recorrer mi espina dorsal, miro hacia el resto de los hombres, hay uno, joven, arrodillado y sangrando por la comisura de su boca. Sus ojos brillantes y oscurecidos se enfocan en mí, está diciéndome algo con su mirada, pero no me concentro en ello, me enfoco en los otros dos hombres apuntando sus armas hacia él y un tercero hacia mí.

—Oh mierda —susurro.


¿En que maldito problema me he metido?

Se Armó Cupido...


Sinopsis:


¿Cuál es el peligro de entrar al baño de hombres?

Bueno, tal vez que descubras a dos hombres midiendo quién tiene el mayor tamaño, o tal vez que se burlen de ti por entrar donde no debes hacerlo.

Lo que nunca imaginé fue que entrar ese día, a esa precisa hora, justo en ese baño; me llevará a este espiral que es ahora mi vida. Y todo porque casi fui testigo de cómo asesinaban a un agente encubierto y el maldito callejón por el cual huimos tenía cámaras de seguridad y justo tuve que mirar hacia atrás cuando él muy claramente me dijo “No lo hagas”.

Y digo casi, gracias a que mi maldito ingenio y mi histeria le salvaron la vida al hombre, colocando en peligro la mía. Ahora el departamento de policía y el gobierno me tienen escondida, en un horrible departamento, en una horrible zona residencial, porque se supone que:

¿Quién podría sospechar de una pareja de recién casados muertos de hambre y locos de amor?

Jodidos baños de hombres, y jodido cupido que me llevó a enamorarme del idiota que me puso en ésta situación en primer lugar.

Adelanto... Prologo ¿Amory Amistad? siguiente puerta a la derecha

Prologo.



La puerta se abre y mi cuerpo tiembla. Él ya está aquí. Tengo tanto miedo que trato de fingir, cortar las cebollas es lo más interesante del mundo. Sólo espero que su día haya sido bueno, de lo contrario lo pagaré, con creces.

El cuchillo tiembla en mi mano, pero continúo cortando sin mirar a ningún otro lugar, que no sea la tabla y los pequeños cuadritos que van quedando. Lo escucho descargar sus cosas en la sala y suspirar. Detengo el cuchillo y cierro los ojos, recordando el estado de la habitación donde se encuentra y de la casa en general. Hice el aseo con detalle, sin olvidar ninguna superficie o rincón que el pudiera encontrar sucio y luego hacerme pagar por ello. Ruego a Dios que no haya olvidado ninguno, no quiero que me golpee hoy, no después de hace tres noches. Aun me duele todo y si vuelve a poner una mano sobre mí, probablemente no podré levantarme de cama.

No puedo quedarme en mi cama.

No puedo permitirle que vuelva a golpearme, no ahora, no en mi estado. No después de lo que el doctor dijo:

—Debes tener cuidado con las escaleras, Liliana. Esta vez hubo suerte, pero un golpe o cualquier otra situación como estas… —Me mira atentamente. Sé que él no cree mi historia de que me caí por las escaleras. Mi ojo morado no es un golpe por caerme al suelo—: Y puedes perder al bebé.

—Lo sé. Doc. Tendré más cuidado —susurro. Sus ojos me miran con pesar y me siento aún más incómoda que cuando expliqué la causa de mis golpes.

—¿Sabes que puedes contar con ayuda? Podemos acudir y socorrerte en cualquier situación que presentes —dice. Asiento, sus ojos llenos de sabiduría por los años me observan atentamente—. No estás sola. Podemos ser de ayuda.

Volví a asentir y tomé los medicamentos que me recetaron y no harían daño al bebé. El doctor se equivocaba. Nadie puede ayudarme, la primeras y últimas veces que pedí ayuda, que acudí a una estación de policía u hospital y denunciaba… él lo sabía. Y en casa era yo quien pagaba.

Y como no iba a saberlo. Siendo el jefe de la estación de policía del pueblo, y la máxima autoridad. Nadie lo cuestionaba, nadie se atrevía a señalar sus crímenes, especialmente conmigo, su esposa; a quien tomó para sí mismo, siendo una chiquilla de quince años, vendida a él por sus padres. Él es la ley aquí y nadie ni nada puede hacer algo por nosotros, sus víctimas.

—Liliana, ven aquí —gruñe desde la sala. Mi cuerpo empieza a temblar nuevamente lleno del más profundo terror. Mi estómago se tuerce y le pido a Dios que por favor tenga piedad de mí esta vez.

—¿Qu… qué sucede Gustavo? —No me acerco totalmente hacia él, aun cuando su mano está extendida hacia mí.

—He dicho, ven aquí. —Señala el lugar a su lado. Asiento y con paso apresurado me ubico a su lado. Su mano inmediatamente me toma de la cintura, vuelvo a estremecerme—. Quisiera saber, por qué razón Aura me ha dicho que debo tener más cuidado con mi esposa, ¿acaso has ido nuevamente a contar esos historias sobre mí?

—¡¿Qué?! ¡No!, no por supuesto que no. —Niego con mi cabeza efusivamente. Las lágrimas empiezan a acumularse en mis ojos y me cubro el vientre instintivamente—. Seguro me vio en el medico el jueves. Fui por el dolor de cabeza que tenía, sólo eso. Juro que no hablé con nadie, lo juro Gustavo.

El temblor de mi cuerpo se hace cada vez más fuerte. Sus ojos se estrechan y me analizan, buscando tal vez la mentira detrás de mi terror o simplemente porque disfruta verme así, aterrada y hecha nada. Por fin, una sonrisa satisfecha se dibuja en sus labios y decide dejarme en paz por el momento.

—Está bien muñeca, te creo. Ve y sigue haciendo la cena, muero de hambre.

—Sí, señor. —Me vuelvo para regresar a la cocina pero vuelve a llamarme—. ¿Sí? —pregunto con miedo.

—Esta noche vienen algunos de los muchachos. Prepara suficiente para todos.

—¿Esta noche? —Oh no… no digas nada Liliana.

—Sí, ¿algún problema? —brama. Niego con la cabeza y pego una falsa sonrisa.
—Claro que no. Tendré todo listo —susurro. Camino rápidamente de regreso a las cebollas.

En la pequeña seguridad de la cocina, suspiro y le ordeno a mi cuerpo para que deje de temblar. No lo logro, la noticia de que esta noche tendremos invitados me ha dejado peor que su inesperada llegada.

Las noches en las que él invita a sus compañeros de trabajo, amigos y los cerdos que se codean con él, son las peores noches. Porque en esas reuniones es donde más propensa soy a cometer errores y ganarme una buena pela de su parte, no importa que haya audiencia; para él, nunca hay un mal lugar o momento para golpearme. Además, viviendo en estas casa-fincas que se encuentran alejadas unas de otras —a excepción de nuestros vecinos de al lado que comparten la misma tierra que nosotros— vivimos alejados de todos.

—Puedes hacerlo, Liliana. Puedes hacerlo.
Me doy ánimos a mí misma y continuo con la cena. Confiando en Dios, esta noche todo saldrá bien.


Oh. Dios. Mío.

Siento el golpe en mi sien antes de que pueda reaccionar. Mi cabeza se sacude violentamente y caigo de rodillas intentando reorientarme antes de que arremeta nuevamente contra mí.

—¡Maldita bestia inútil! ¿Acaso no puedes hacer las cosas bien? ¡Estúpida! —grita. Sus amigos se vuelven para mirar a cualquier parte menos a mí. Ni siquiera se permiten tener lastima, si él los ve, ellos también van a pagarlo.

—Lo… lo siento. Yo, fue mi error —balbuceo intentando levantarme. En realidad no fue mi error, fue de Felipe, su segundo al mando. Él fue quien no se percató que estaba detrás de él sirviendo el vino, y al retroceder riendo, golpeo mi brazo y me hizo arrojar toda la botella al suelo. Pero no puedo decir eso, sería peor para mí, sus amigos son perfectos, yo soy la inútil.

—¡Era una maldita botella de trecientos mil pesos! —Vuelve a blandir su mano y golpea mi mejilla—. ¡Idiota!

El sabor metálico de la sangre inunda mi paladar y el dolor del golpe anterior y de este me tiene respirando con dificultad y tambaleándome de un lado a otro. Las lágrimas pronto se hacen presentes y mi pánico aumenta. Él detesta que llore, me golpeara más si lo hago.

—Deja de llorar ¡maldita sea! eres una débil muerta de hambre. Joder contigo, me tienes harto con tus dramas de mierda —Sigue gritando y sigue golpeándome, en el rostro, en mis manos, el pecho y mi estómago.

—¡Gustavo no! ¡El bebé! —clamo. Se detiene por un momento, su rostro se torna más rojo de lo que estaba y escupe sobre mí.

—Me importa una mierda ese bastardo. Favor que le haría el no permitirle tenerte como madre —gruñe. Y se abalanza nuevamente sobre mí. Trato de alejarme y eso lo cabrea más, rodea mi tobillo con sus enormes dedos y me hala hacia su cuerpo—. Estúpida, pendeja de mierda.

—Ramirez. —Escucho a uno de sus amigos decir—. El señor del frente viene hacia aquí con una escopeta.

Gustavo se detiene, me observa unos segundos antes de volverse hacia sus amigos. Imagino, entre mi dolor y mi humillación, que el señor al que se refieren es don Pacho. Nuestro vecino. Esta es la segunda vez que acude a mí cuando escucha mis gritos.

—Ese hijo de puta, metiche. ¿Dónde están mis armas? —Se levanta y camina hacia el estante donde guarda sus cosas del trabajo—. Ya verá el anciano ese.

—Gustavo —sollozo—: No lo hagas, por favor.

—Cállate, estúpida. Lo que le suceda a ese hombre es tu culpa, eres una inútil que no sabe quedarse callada.

Sale junto con sus amigos hacia el patio delantero. Me levanto, sin ayuda de nadie, y trato de acudir hacia mis vecinos. Don Pacho y Aura son buenas personas, temo que Gustavo pueda hacerles daño, sé que él lo haría. Me tambaleo un poco y Felipe trata de ayudarme, lo miro con temor y veo una disculpa y una tristeza dentro de sus iris, pero él no me ha defendido, no merece que le permita eximir un poco de su culpa por causarme esto. Halo mi brazo y me alejo de él, la sangre me brota del labio y de mi nariz.

Escucho los gritos de ambos hombres antes de verles. Don Pacho está exigiéndole a mi esposo que me respete y que deje de abusar de mí. Gustavo le grita mil maldiciones y amenaza con matarle. Alguien gruñe y luego el sonido del disparo hace eco por todo el lugar.

—¡No! —grito. Corro-cojeo tan rápido como mi cuerpo me lo permite y cuando por fin les veo, Don pacho está en el suelo y Aura grita y llora, sosteniendo sus manos en su pecho.

—¡Lo mataste! —grita. Y sacude a su esposo, laxo en el suelo—. ¡Lo mataste!

Gustavo sólo observa con ojos de hierro la escena. Sus amigos salen y rodean a mi marido. Ninguno se atreve a llamar a alguien, para qué, ellos son ese alguien al que uno debe llamar. Los ojos de Gustavo me buscan, la ira en ellos hace juego con el veneno de su voz.

—¿Esto era lo que querías no? Que matara al viejo metiche. Es tu culpa Liliana, tu culpa. Ahora debemos limpiar este desastre.

No puedo hablar, mis manos tapan mi temblorosa boca. Felipe y dos de los cinco amigos de Gustavo se encuentran pálidos y asustados. Otro de ellos toma a la señora Aura del brazo y la hala hacia su casa. Eso me hace reaccionar.

—¿Qué están haciendo? —exclamo en pánico—. ¡Déjenla!

—Quiero que entres y te encierres en la habitación —ordena Gustavo. Le miro y niego con mi cabeza. Esto lo enoja aún más—. ¡Entra maldita sea o lo haré yo por ti! Y no será bonito— gruñe.

—¿Qué van a hacerle? —pregunto aun cuando sé que no debo hacerlo.

—Sólo hablaremos con ella. —dice. No le creo y estoy a punto de protestar, pero se abalanza sobre mí y halándome del cabello me lleva dentro. La fuerza que ejerce me impide tener los ojos abiertos y observar que demonios están haciendo con la señora Aura.

Me lleva hasta el segundo piso, a nuestra habitación, y me arroja bruscamente sobre la cama.

—Quédate malditamente aquí, o lo pagarás. —Asiento enérgicamente. Le creo. Estoy totalmente segura que si desobedezco, me ira mal, muy mal.

Lo veo irse, cierra la puerta pero no la asegura. Me quedo petrificada en la cama orando por la señora Aura y el señor Pacho. Su cuerpo no se movía, las lágrimas por el conocimiento de que probablemente esté muerto de verdad, pronto salen y ruedan por mis mejillas.

Busco el rosario que me dejo mi abuela, dentro de la mesita de noche y lo tomo en mis manos pidiéndole a la virgen que ayude a mis vecinos y me ayude a mí misma.

Estoy en el segundo ave Maria y escucho otro disparo.
  
La sangre se hiela dentro de mis venas y mi corazón se detiene por unos segundos.

Corro hacia la ventana que da a la calle y hacia la casa de los vecinos. Las luces dentro están encendidas, hay tres Hombres afuera y el resto creo que están dentro. Una silueta sale de la casa y se inclina sobre el porche, su cuerpo convulsiona y me parece ver que vomita algo sobre el suelo. Probablemente la pasta que cocine hoy.

El siguiente en salir es Gustavo, y aun a lo lejos, veo que su camisa blanca tiene una enorme mancha oscura, que no tenía hace unos momentos, el último de sus amigos sale de la casa limpiando el arma de sus manos. Jadeo horrorizada cuando mi mente ata los cabos.

No, no, no. Esto no puede ser cierto.

Me cuesta respirar y me encuentro a punto de sufrir un ataque de pánico. Eso debe ser sangre y sangre de la señora Aura. Los asesinó a los dos.

—Oh Dios. —siseo. El pecho me duele y la habitación empieza a dar vueltas. No puedo creer que mi esposo acabe de asesinar a dos personas, dos inocentes personas.

Hace poco no le importaba acabar con la vida de su propio hijo, por qué le importaría la de otros.

La voz de mi cabeza me recuerda lo que estaba a punto de hacer hace unos momentos en la sala. Tiemblo y lloro. Es un monstruo, un monstruo.

Es el monstruo que estará cerca de tu bebé, si le permite nacer.

—No. No permitiré que le haga daño.

No puedes contra él, estás indefensa. Él te puede destruir a su antojo y nadie te salvará.

—Dios, nadie aquí me ayudará si él decide hacerme daño. Y los vecinos, ellos sólo querían ayudarme y mira como terminaron. Es mi culpa, mi maldita culpa.

Huye, huye Liliana. Sal de aquí.

—¿A dónde voy a ir? No tengo a nadie.

Cualquier lugar es mejor que esto. Sal ahora que están ocupados. No tendrás otra oportunidad. Sálvate y salva a tu hijo.

—Mi hijo.

Está en peligro, al igual que tú.

Decisión tomada.



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